Apps, la tecnología para mejorar la sociedad

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Las aplicaciones móviles están ganando terreno a las webs, de hecho, durante el tercer trimestre de 2012 aumentó el número de descargas un 140% en España, los usuarios descargaron una media de 2,7 millones de apps al día. Lo que comenzó como un elemento más de los populares smartphones, se está convirtiendo en un potente canal de comunicación con el que llegar a un público cada vez más amplio.

Quizás la razón de su éxito resida en la facilidad del acceso: el usuario puede consultar la información e interactuar con ella en cualquier lugar, en cualquier momento, sin necesidad de pasar por un buscador, directamente desde el menú de su dispositivo. Un medio directo de comunicación e información.

Tras su popularización, todos los sectores han querido abrirse hueco en este nuevo medio: desde las empresas online, hasta el sector de la hostelería y el turismo, pasando por el mundo de los grandes eventos y el espectáculo. Hace apenas unos meses Carlos Jean dio el salto al entorno móvil con la aplicación que lleva su nombre, para proporcionar exclusividad y accesibilidad a sus fans, una muestra más del potencial de este medio. Toda empresa que se precie ha desarrollado ya (o lo está haciendo) una aplicación desde la que sus clientes obtengan información sobre sus productos y servicios.

La pregunta por tanto es, ¿podemos utilizar este medio para ayudar a mejorar nuestra sociedad? La respuesta viene de la mano de una niña de 11 años.

Victoria Walker tenía una preocupación: promover una conducción responsable evitando la utilización del móvil al volante. La respuesta la encontró en el mismo dispositivo objeto de su preocupación. Esta niña de 11 años diseñó una herramienta alojada en el móvil para evitar accidentes causados por el uso de este dispositivo, una aplicación llamada Rode Dog.

Esta app crea una reducida red social con los familiares y amigos más cercanos del propietario del dispositivo. A través del GPS detecta si este está conduciendo, y si hace uso del móvil mientras sigue al volante, el dispositivo envía una alerta a los miembros de la red quienes podrán enviar un aviso al conductor, una alarma que no cesará de sonar hasta que apague el móvil.

La idea de Victoria Walker nació en el hackathon –encuentro de programadores para el desarrollo colaborativo de software- organizado por la compañía de telecomunicaciones estadounidense AT&T bajo el lema It Can Wait, en el que se buscaban soluciones para reducir el número de accidentes de tráfico ocasionados por el uso del móvil al volante.

Como esta, numerosas iniciativas han proliferado en los últimos años. Es el caso de Hack For Good, seis hackathons celebrados en distintas localidades españolas de manera simultánea durante el mes de marzo, dirigidos a desarrolladores sociales en el que se buscaba premiar a las mejores aplicaciones de temática social. Aquí se propusieron cuatro temáticas: jóvenes y desempleo, envejecimiento activo, discapacidad y nuevas formas de participación en la innovación social. Sobre estos ejes nacieron ideas tales como:

  • Meveo: una gorra con cámara incorporada, que realiza fotografías en función de las emociones de las personas.
  • Toc-Toc: aplicación que mediante un localizador GPS sirve para orientar a las personas con discapacidad intelectual.
  • Comedores Sociales: esta app informa de los excedentes de comida disponibles para hacérselos llegar a comedores sociales.
  • FamBraz: se trata de un dispositivo para localizar a personas mayores que se hayan extraviado.
  • Bluecom: un comunicador bluetooth para personas con discapacidad.
  • Signame: una aplicación que adapta el contenido web a la lengua de signos.

Otra de estas propuestas es The App Date CO, un laboratorio de apps sociales de The App Date creado para la investigación de estas aplicaciones a través del trabajo colaborativo, cuyo propósito es desarrollar “aplicaciones para el ciudadano y para mejorar el mundo”.

También en Wayra (plataforma de lanzamiento para startups tecnológicas) han surgido proyectos de carácter social como EqualEyes, una plataforma destinada a facilitar el uso de dispositivos móviles a personas discapacitadas; una interfaz que se complementa con el uso de distintas aplicaciones.

Todas estas iniciativas son el reflejo de una inquietud y de una necesidad, la de mejorar nuestra sociedad, sus resultados son la muestra de que las nuevas tecnologías pueden contribuir a conseguirlo.

Imagen: MSVG

 

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Comentarios (3)

  1. Muchas gracias por las aportaciones! Mercedes el artículo que enlazas demuestra que cada vez son más numerosas este tipo de iniciativas. Como bien dice Alicia todo lo gratuito en este canal triunfa y, es cierto que tenemos que cuidar en manos de quién quedan nuestros datos, pero en mi opinión, si sabemos emplearla bien esta vía puede ser muy útil para desarrollar nuevas formas de colaboración social.

  2. Mercedes -

    Al parecer la vertiente social de las apps cobra protagonismo. Os dejo el enlace a una nueva iniciativa: http://www.networkworld.es/Desarrollo-de-aplicaciones-con-fines-sociales-en-el-I-Social/seccion-actualidad/noticia-131982

  3. Alicia Díaz -

    Al margen de su evidente utilidad (yo soy una auténtica fan), el gran éxito de las aplicaciones móviles reside en que muchas de ellas son gratuitas o no valen ni un euro. La cultura del “todo gratis” siempre triunfa. En un artículo que escribí recientemente sobre la política de privacidad de las apps (http://www.contunegocio.es/redes-sociales/cuidado-con-la-letra-pequena-de-las-apps/), un lector comentó que “cuando algo es gratis, el producto eres tú”).
    Gratuitas o de pago, lo cierto es que suponen un gran avance y, sobre todo, fomentan enormemente la comodidad del usuario: todo está a mano, a cualquier hora… Y en una sociedad como la nuestra, en la que el factor tiempo es vital, es un gran punto a su favor.
    ¡Buen artículo!

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