Big data: un uso inteligente de los datos

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Todo el mundo está hablando todo el rato de big data (aunque a la RAE y Fundéu les gustaría que lo tradujésemos por macrodatos), es el tema de moda e incluso ha saltado a las portadas de diarios nacionales. No es que sea el futuro, sino que ya está en nuestras vidas, comentaba el periodista Mario Tascón en  la presentación de “Vivir en un mar de datos. Hacia una sociedad inteligente”,  que  es el título de la segunda edición de las jornadas sobre big data de Fundación Telefónica.

La primera sesión se celebró el pasado 13 de noviembre bajo el lema “Hacia un uso  inteligente de los datos” y vimos grandes ejemplos.

Toni Cortés, Director de Sistemas de Almacenamiento del Centro Nacional de Supercomputación (BSC), se refirió en su ponencia a tres interesantes proyectos: uno para el estudio de la calidad del aire, que influye en aspectos claves como la salud, la visibilidad para el transporte aéreo o la generación de energía eólica; otro relativo a la posibilidad de secuenciar el genoma  de toda la población como paso previo a una medicina personalizada que permitiría mejores diagnósticos y seguimiento de los pacientes así como recetas más certeras y, sobre todo, habló del Human Brain, considerado el proyecto neurocientífico más ambicioso del mundo, que utiliza modelos de programación creados en el BSC para replicar el funcionamiento del cerebro humano. Supondría una revolución médica y tecnológica (pensemos en la creación de nuevos ordenadores basados en las funciones cognitivas del cerebro.)

Lo que más me llamó la atención de la exposición de Toni fue que, tras poner de manifiesto el reto que suponía dónde guardar todos estos datos, cómo integrar fuentes cada vez más diversas o cómo se compartirían sin perder control sobre ellos, explicó que la apuesta del BSC – que podría parecer de ciencia ficción pero tenía más de ciencia que de ficción – era que sea el propio dato el que tome todas las decisiones de seguridad o privacidad y además “hablen entre ellos” para evolucionar. Señaló que la solución a las limitaciones actuales era que los datos, que están vivos, cobren conciencia y reaccionen de forma autónoma a su entorno, como hace el cerebro: que sean ellos mismos quienes decidan quién y cuándo puede tener acceso, qué le muestran a cada cuál, dónde se guardan y cuántas réplicas hay… “Si trabajasen por su cuenta todo sería mucho más escalable, sería posible trabajar con un volumen de datos mucho mayor y de manera más eficiente”, apuntó.

Sobre que big data aportará valor en todos los sectores y ayudará a mejorar la gestión de todo tipo de servicios no cabe duda. Pero a lo largo del encuentro también salieron a la luz los múltiples retos que plantea: de almacenamiento, de gestión, cuestiones éticas y legales, de financiación (incluso se habló de la “brecha del big data”) o quién toma la decisión de qué se prioriza. También, al ser una tecnología que no reemplaza a ninguna otra, sino que ayuda a integrar y a mejorar cosas que se están haciendo y abre la posibilidad de hacer otras nuevas, se ha convertido en un motor de  puestos de trabajo de calidadque por ahora cuesta mucho cubrir, y para la Universidad supone un desafío poder atender esta demanda.

El más crítico con este aspecto fue Jaime del Barrio, Director General del Instituto Roche, que mencionó que big data ha supuesto un cambio cultural de los profesionales,  que han de tener una gran complicidad con la informática y con el procesamiento de datos , que las TIC son fundamentales para el éxito, así como el trabajo en equipo y en tiempo real de biólogos con matemáticos e informáticos, empresas e instituciones. Las  pantallas interactivas interconectadas en red han sustituido a las probetas.

Del Barrio destacó que en este sector tienen interiorizado big data  desde hace tiempo: ellos  trabajan convirtiendo los datos en información, ésta en conocimiento y finalmente en decisiones. Su aplicación a la vida diaria es, por tanto, una realidad y la investigación tiene un importante retorno. De ahí que grandes gobiernos, como Estados Unidos y Reino Unido, estén apostando por big data en el campo de la genómica.  “Algunos lideran este conocimiento hoy y otros tendremos que comprarlo en cuatro, cinco o seis años”, señaló. Puso ejemplos asombrosos de las oportunidades que abre el big data en este sentido y  el cambio paradigmático que está suponiendo en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades. La frase con la que cerró su intervención lo resume a la perfección:  “Doing now what patients need next”.

Os animo a ver ambas ponencias (la primera y la última) y en el post de mañana  continuaré profundizando sobre otras aplicaciones de big data.

Imagen: Espacio Fundación Telefónica Madrid

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