Consumo colaborativo: share or not share

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El acceso masivo a Internet y la facilidad para compartir, la influencia determinante de la crisis y sus siete años de vacas flacas, una amplificada conciencia social o simplemente la tramontana. Ignoro cuál de estas cuestiones es la determinante o si es la suma de todas ellas, pero lo cierto es que si el consumo colaborativo no ha impactado todavía en tu negocio, muy pronto lo hará. ¿Estás preparado?

Es posible que apagando los fuegos diarios se te haya podido pasar que ha sido una de las “tendencias” (entre comillas porque esto no es una moda como la vuelta a los 80 o los cuadros escoceses que se llevarán este otoño) que van a cambiar el mundo según la revista Time

No es el momento de discutir si la tendencia nos gusta o no; ponerse los calcetines con sandalias, como hacen nuestros amigos del norte de Europa, seguimos sin verlo en España pero eso, desgraciadamente, no les va a persuadir de seguir usándolos en Mallorca. En cambio, con el consumo colaborativo todavía puedes hacer algo: seguir esperando o anticiparte. Lo que te propongo es analizar las opciones para adaptar tu negocio a esta oportunidad, antes de que una masa sonriente te adelante por la derecha montada en bicicleta.

Pero empecemos mejor por el principio:

¿Qué es el consumo colaborativo y qué lo mueve?

La Wikipedia lo define como ” la manera tradicional de compartir, intercambiar, prestar, alquilar y regalar, redefinida a través de la tecnología moderna y las nuevas maneras de medir la reputación de las personas”.

Vamos, que no es algo que empezara ayer, sino que ha existido siempre, pero ahora, con el apoyo de la tecnología, está provocando un rápido cambio de paradigma: de un consumo más individualizado a uno más social y eficiente. Muchos millones de personas impulsadas por las nuevas tecnologías y también  por la facilidad para conocer un poco mejor a cualquiera con las redes sociales, con las famosas valoraciones, están dándole la vuelta a la palabra consumir. Y, además, movidos por un aspecto más determinante y  mucho más difícil de detener: la solidaridad, la generosidad y  la responsabilidad ambiental.

¿Qué se comparte/consume?

Se comparte y consume el coche, trayectos o aparcamiento (carpooling, carsharing, etc.), la bicicleta, se apoyan proyectos a través del crowdfunding o  micromecenaje, se practica el crowdgifting (regalos), hay bancos de tiempo e intercambios de conocimientos/servicios, coworking, viajes peertopeer (alojamiento temporal P2P, intercambio de casas, couchsurfing, etc.), logística P2P (transporte de paquetes, etc.), turismo de experiencias, intercambios o redistribución gratuitos y/o con monedas complementarias, microtareas y encargos, educación P2P, servicios financieros colaborativos para particulares y/o empresas, plataformas de venta para artesanos y arte, libros, videoclubs on line, y hasta se ceden terrenos para cultivo o huertos urbanos, se comparte la Wi-Fi  (¡de manera legal, por favor!), se alquilan objetos personales o de lujo, herramientas para facilitar el compartir DIY (Do it yourself) y un infinito etcétera.

¿Vas viendo la dimensión del invento? Igual es el momento de empezar a pensar qué puede ofrecerle a tu negocio y cómo le está afectando. Hablo de anticiparse  porque si no lo haces tú alguien lo hará por ti, puede ser ese inocente y simpático becario/a que estuvo este verano en tu empresa porque ellos ven desde ese nuevo paradigma que llevan instalado de serie cosas que nosotros  todavía no vemos.

¿Qué puedes hacer tú?

Pienso que  merece la pena dedicarle un tiempo. Mientras se nos llena la boca con la bien traída eficiencia o  “la inteligencia de los mercados”,  nos encontramos por fin un claro ejemplo de eficiencia e inteligencia: el consumo colaborativo, y pasamos de largo como las Olimpiadas por Madrid. Si nos paramos un segundo más y  le sumamos la parte social, tenemos la fórmula perfecta para saber que tarde o temprano nos va a afectar. La decisión de si lo hará positiva o negativamente ya es cosa nuestra.

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¿Y las ventajas?

Pues no están claras, ¿sobrevivir? Lo que sí es cierto es que para disfrutarlas hace falta primero aceptar el cambio y todo lo que implica. Es necesario:

  • Olvidarte de los resultados cortoplacistas. Fácil de decir, pero… 
  • Entender que el consumo colaborativo es una tendencia que viene para instalarse, sólo tienes que ver su  crecimiento mundial exponencial en los últimos años. Y acompañarlo con este ejercicio: repetir durante 21 días (dicen que es el tiempo que necesita el cerebro para  aprender algo todas las mañanas: no es una moda, no es una moda, no es una moda…) 
  • Crear hoy, no mañana, una comunidad alrededor de tu negocio y buscar formas de relacionarte con otras. 
  • Diseñar productos y/o servicios fácilmente hackeables, ponérselo fácil, aunque nos dé mucho miedo.
  • Buscar la sostenibilidad y emparejarla con valores creíbles. Si mientes, te acabarán pillando.

Lo resume mucho mejor, Albert Canigueral cuando nos dice que: “un negocio que prospera en el mundo debería ser e inevitablemente será: socialmente sostenible, cooperativo, inclusivo, p2p, local, descentralizado y equitativo en términos de beneficio”.

Casi nada. Entre el runrún de que China va a dominar la economía mundial, la crisis, el consumo colaborativo y la revolución tecnológica a la que los inmigrantes digitales nos hemos tenido que adaptar, dan ganas de hacer como Kevin Spacey en la película American Beauty : echar el cierre y buscar un trabajo sin ninguna responsabilidad.

Pero eso tiene que ver con la huída de un modelo quebrado, con esconderse y no entender que también el mundo laboral esta en plena transformación con el coworking o trabajo colaborativo – ¡maldita colaboración! ¿no? – , el movimiento emprendedor y Ángela Merkel, de los que podemos hablar tranquilamente otro día.

Por cierto, estaba pensando comprar una bicicleta eléctrica, pero se me ha ocurrido que ¿tú no querrás compartirla? Al final todo es cuestión de share or not share.

Imágenes: Fotolia

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Comentarios (2)

  1. Una gran reflexión, pero además muy en línea con un artículo que yo escribí hace ya casi dos meses, te dejo el enlace por si es de tu interés también.

    “Lo que es mío es tuyo. Consumo colaborativo” vía @magazinkRD http://kcy.me/sr6m por @fvallinot

    Saludos

    • Manuel Carballo -

      Muchas gracias Florencio! y lo mismo digo sobre tu post : “La sociedad se ha dado cuenta que no necesariamente necesitamos tener todo para hacer todo”. Es un gran cambio de mentalidad condicionado por nuevos valores y por la escasez…Saludos :)

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